UN RAYO DE ESPERANZA.
El pasado martes Barack Hussein Obama ha tomado posesión como Presidente de la primera potencia mundial, EEUU. Todos los medios de comunicación se dieron eco, como no podía ser de otro modo, de la noticia. Nos hemos podido dar cuenta de cómo se vive la política en ese país, pues desde primeras horas de la madrugada las calles de Washington se llenaron de americanos a pesar de las duras condiciones atmosféricas. Más de dos millones de personas siguieron el acto in situ.
No sólo los americanos, sino el resto del mundo esperamos mucho de este cambio. Según los analistas políticos unas expectativas tan altas no son nada recomendables, sin embargo, en unos momentos tan críticos para la economía y la paz internacionales, todos queremos ver en Obama la esperanza que permita vislumbrar el camino hacia un resurgir de nuevos valores políticos en la convivencia internacional.
Está claro que el trayecto será largo y lleno de inconvenientes, pero con la buena voluntad y el trabajo conjunto, podemos hacerlo realidad. Se abre una era de responsabilidad en la que todos tenemos obligación de implicarnos, de tomar parte.
Finalmente, para dejar un poco de lado tanta solemnidad, recordaremos la anécdota de los equívocos en el juramento del Presidente americano, los nervios y la grandeza del momento, jugaron una mala pasada tanto al Presidente Obama como al presidente del Tribunal Supremo, el juez Robertson, incidentes que obligarían a realizar un nuevo juramento posteriormente para evitar cualquier duda sobre la toma de posesión de Barack Hussein Obama, el único Presidente norteamericano que ha jurado dos veces su cargo.
Todos le deseamos la mayor de las suertes en esta nueva etapa de su vida, esperando que este rayo de esperanza llegue a brillar con luz propia y contribuya a hacer de éste un mundo mejor.
viernes, 23 de enero de 2009
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